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Debido a la pandemia causada por el Covid19, el uso del tapabocas es cada vez más necesario. Es por ello que un grupo de investigadores desarrolló una nueva mascarilla más confortable y cómoda para utilizar en esta nueva normalidad, que además protege con mayor efectividad y previene las fugas de aire y saliva, lugares por donde se escapan las partículas del virus.

Entre las nuevas ventajas que ofrece este nuevo tapabocas es que no requiere de ajustes frecuentes, es decir, se adapta fácilmente y es más cómodo lo que evita que se tenga que llevar las manos a la cara con mayor frecuencia, razón que amplía las posibilidades de contagiarse del virus.

Se trata de una mascarilla reutilizable que puede ser lavada sin deformarse, lo que la hace más útil en términos económicos y de protección.

nuevo tapabocas

Imagen cortesía de Georgia-Tech

La máscara modular, como la han denominado sus creadores, combina un material de filtración de barrera con un tejido flexible para mantenerla en su lugar. Los prototipos realizados para las pruebas utilizan ganchos y argollas en la parte posterior de la cabeza para mantener las máscaras puestas, e incluyen un bolsillo para un filtro opcional lo que aumenta la protección. Después de 20 lavadas, los prototipos no se encogieron ni perdieron su forma.

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"Si queremos reabrir la economía y pedirle a la gente que vuelva a trabajar, necesitamos una máscara que sea cómoda y eficaz", dice Sundaresan Jayaraman, profesor de la Escuela de Ciencia de Materiales e Ingeniería de Georgia Tech, universidad donde se desarrolló el proyecto.

La gran diferencia

El defecto fundamental de las máscaras de tela reutilizables existentes es que, a diferencia de los respiradores N95, que están adaptados a usuarios individuales, dejan escapar aire por los bordes, pasando por alto su mecanismo de filtración. Esto permite potencialmente que las partículas de virus, tanto las gotas grandes como los aerosoles más pequeños, entren en el aire que respiran los usuarios, y permite que las partículas de las personas infectadas salgan de la máscara.

Además, el problema de las fugas se manifiesta en las quejas de que las gafas se empañan cuando el aliento exhalado se filtra alrededor de la nariz, lo que hace que las personas sean menos propensas a usarlas. El problema del ajuste también puede verse en los constantes cambios y adaptaciones que hacen los usuarios, lo que podría conducir a la contaminación cuando tocan las máscaras después de poner las manos otras superficies.

Para afrontar el desafío de las fugas, los científicos crearon una máscara de dos partes que se fija detrás de la cabeza como muchos respiradores N95. La parte delantera -el componente de barrera- contiene el material de filtración y está contorneada para que se ajuste firmemente, mientras que permite un espacio delante de la nariz y la boca para evitar restricciones en la respiración y permitir el habla sin restricciones.

Fabricada con el tipo de material que absorbe la humedad que se utiliza en la ropa deportiva, la máscara incluye un bolsillo en el que se puede insertar un filtro para aumentar la eficacia de la filtración y, por lo tanto, aumentar la protección. El filtro de tela lavable está hecho de una mezcla de Spandex y poliéster.

“Estamos considerando que este tipo de mascarillas estarán disponibles en el mercado en los próximos meses. La idea es que sirvan para afrontar esta nueva realidad hasta que exista una vacuna eficaz o un tratamiento contra el SarS-Cov 2”, aseguró Sundaresan Jayaraman.