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Casi todas las personas hospitalizadas con COVID-19 desarrollan anticuerpos neutralizantes del virus dentro de los seis días de dar positivo, según indican las nuevas investigaciones.

Los hallazgos serán clave para ayudar a los investigadores a comprender la inmunidad protectora contra el SARS-CoV-2 y para informar el desarrollo de la vacuna.

La prueba que los investigadores desarrollaron también podría ayudar a determinar si el plasma convaleciente de los supervivientes de COVID-19 puede proporcionar inmunidad a otros, y qué plasma de los donantes debería utilizarse.

La prueba de anticuerpos, validada con muestras de pacientes diagnosticados, ha demostrado que no todas las pruebas de anticuerpos son iguales y que los anticuerpos neutralizantes, que proporcionan inmunidad, tienen características específicas. El estudio se centra en esos anticuerpos neutralizantes, que pueden impedir que el virus infecte a otras células.

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En el estudio, los investigadores observaron los anticuerpos contra el dominio de unión al receptor (RBD), parte de la proteína de punta en el exterior del virus. El RBD es lo que se adhiere a las células humanas y permite que el virus entre en ellas. Los investigadores se centraron en los anticuerpos contra el RBD porque la secuencia del RBD en el SARS-CoV-2 lo distingue de otros coronavirus que causan el resfriado común.

Las primeras 44 muestras de sangre de pacientes que los investigadores utilizaron en este estudio provenían de pacientes que recibían tratamiento para el COVID-19 en el Hospital Universitario de Emory y en el Hospital Universitario de Emory Midtown.

"Estos hallazgos tienen implicaciones importantes para nuestra comprensión de la inmunidad protectora contra el SARS-CoV-2, el uso de plasma inmune como terapia y el desarrollo de vacunas muy necesarias", dice el autor colíder Mehul S. Suthar, profesor adjunto de pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Emory y el Centro de Vacunas de Emory. Este estudio sirve como el paso inicial en un esfuerzo de serología mucho más grande".

"Muy pocos equipos de investigación han hecho esto - mirando a neutralizar las respuestas de anticuerpos de las personas que están actualmente en el hospital", dice Suthar, un virólogo e inmunólogo que se especializa en el estudio de la inmunidad a las infecciones virales emergentes. "Este estudio proporciona una instantánea de la respuesta inmune como está sucediendo, no después de que la batalla haya terminado".

El co-autor principal Jens Wrammert, profesor asistente de pediatría, dice que la información sobre los anticuerpos específicos del RBD ayuda a informar el desarrollo de la vacuna ya que los científicos podrían analizar la sangre de los participantes del estudio de la vacuna para los anticuerpos específicos del RBD, como un indicador de la eficacia prevista. También ayuda a determinar los mejores usos potenciales del plasma convaleciente de la sangre de las personas enfermas de COVID-19.

Wrammert dice que los investigadores usarían ahora estos datos para ver cómo se correlacionan con el plasma de los pacientes convalecientes de COVID-19. "El hecho de que estemos viendo una buena neutralización del virus tan pronto durante la infección significa que podemos usar la unión a la RBD como una forma de examinar a los potenciales donantes de plasma".

Además, los investigadores pudieron transferir rápidamente la ciencia al espacio clínico y validar la prueba de anticuerpos para su uso clínico de alto rendimiento con otras 231 muestras de pacientes de los dos hospitales.

Dirigido por John Roback, vicepresidente ejecutivo de operaciones clínicas en el departamento de patología y medicina de laboratorio y director médico de los Laboratorios Médicos Emory, un equipo multidisciplinario desarrolló una prueba altamente sensible y precisa, que normalmente tardaría de seis a nueve meses, en cuestión de semanas.

"Lo que encuentro más emocionante de estos hallazgos es que no sólo previenen la infección, sino que también la tratan", dice Roback.

La Universidad de Bristol y la empresa derivada Imophoron han anunciado que están listos para probar las candidatas a la vacuna COVID-19 en un programa preclínico.

Los investigadores del Grupo de Investigación de Emergencia de la Universidad COVID-19 (UNCOVER) han unido sus fuerzas con Imophoron, que ha producido múltiples opciones para ser los candidatos a la vacuna COVID-19, basados en su novedosa plataforma de vacunas (llamada ADDomer), a las pocas semanas de que la secuencia del virus esté disponible.

La nueva empresa del Reino Unido, un spin-out biotecnológico de la Universidad BrisSynBio, está liderando el desarrollo de la vacuna y está buscando socios para impulsar el desarrollo de los candidatos a COVID-19 y la plataforma ADDomer.

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La puesta en marcha, con sede en la Incubadora Unit DX de Bristol, está desarrollando una nueva plataforma de vacunas de respuesta rápida, muy adaptable y fácil de fabricar para combatir las enfermedades infecciosas presentes y futuras. Una ventaja fundamental es la rapidez con que se pueden identificar las vacunas candidatas y se pueden fabricar en grandes cantidades.

Las vacunas de Imophoron son extremadamente estables y no requieren refrigeración, lo que permite potencialmente una distribución sin restricciones en todo el mundo. Es importante señalar que la alta especificidad de la partícula de la vacuna promete un menor riesgo de efectos secundarios potencialmente peligrosos, como se observa en algunas vacunas nuevas.

El profesor Imre Berger, cofundador de Imophoron y Director del Centro Max Planck-Bristol de Biología Mínima de la Universidad, añadió: "COVID-19 (SARS-CoV-2) infecta a las células utilizando su llamada proteína "Spike". La mayoría de las vacunas COVID-19 que se están aplicando actualmente por vía rápida presentan el Spike completo al sistema inmunológico, que reacciona produciendo anticuerpos.

Este enfoque corre el riesgo de inducir anticuerpos que se unen a las partes equivocadas de la espiga y que podrían empeorar la enfermedad aún más. En las vacunas contra el SARS-CoV-1, esto a veces provocaba graves daños en el tejido pulmonar; las vacunas de Imophoron, en cambio, presentan sólo partes muy específicas del Spike esenciales para la entrada de las células y son potencialmente mucho menos propensas a este riesgo".

Frederic Garzoni, fundador y director ejecutivo de Imophoron, dijo: "Hemos optimizado nuestro proceso y ahora podemos diseñar y desplegar vacunas potenciales en unas dos semanas, listas para ser probadas. Con nuestra tecnología, esperamos contribuir a resolver las principales amenazas sanitarias y económicas causadas por virus emergentes como el COVID-19".

La plataforma de Imophoron, el ADDomer, es una partícula sintética, auto-ensamblable, inspirada en la naturaleza, parecida a un virus (VLP). Actualmente en fase preclínica, las vacunas basadas en el ADDomer deberán ser estudiadas en ensayos clínicos en humanos una vez que hayan completado las pruebas preclínicas.

El profesor Adam Finn, Director del Centro de Vacunas Infantiles de la Escuela de Medicina de Bristol y coordinador de UNCOVER, explicó: "Creemos que el enfoque tiene una serie de ventajas potenciales, incluyendo que evita la inducción de respuestas de anticuerpos que mejoran la enfermedad, la fabricación inmediata y la termoestabilidad, evitando la necesidad de almacenamiento en cadena de frío. El historial probado del concepto de VLP para la presentación de antígenos al sistema inmunológico humano, induciendo respuestas de anticuerpos sustanciales y duraderas y protección clínica, también favorece este enfoque".

 

En los últimos meses se ha producido una alarma social generalizada provocada por la epidemia del coronavirus chino (COVID-19). Los medios de comunicación y las redes sociales han colaborado en este miedo generalizado por parte de la población, dando como resultado que en diversos países se hayan agotado mascarillas y productos antisépticos, además del encarecimiento de los mismos en famosos sitios de comercio electrónico. Pero, ¿se trata verdaderamente de una amenaza?

En este tipo de casos, en los que se produce una epidemia provocada por una enfermedad altamente contagiosa, es fundamental que el personal sanitario esté preparado y perfectamente actualizado en cuanto a los procedimientos, protocolos y técnicas más avanzadas. 

 

¿Qué es el coronavirus chino y cómo se ha expandido tan rápidamente?

El coronavirus chino pertenece a una familia de virus que produce infecciones respiratorias. Estas infecciones pueden traer consigo la aparición de cuadros leves, que se asemejan en gran medida a un catarro, o cuadros graves, que puede provocar neumonías, especialmente a ciertos grupos poblacionales.

El brote de inicio se sitúa en Wuhán, China, apareciendo posteriormente en otros lugares como Corea del Sur, Hong Kong, Tailandia, Nepal, España, Vietnam, Italia, Australia, Francia y Estados Unidos. De igual forma, la aparición de esta enfermedad ya se ha confirmado en 11 países de América Latina, entre los que se encuentran Colombia, Argentina, México, Perú, Brasil, Ecuador, Costa Rica, Panamá, República Dominicana, Chile y Paraguay.

El coronavirus chino pertenece al tipo de nCov2019 y se caracteriza por tener un genoma diferente al resto. En un comienzo se creía que se transmitía de animales a personas, pero en la actualidad se ha comprobado que el contagio también se puede producir entre seres humanos.

El contagio de esta enfermedad entre humanos se produce por medio del contacto directo, a través de gotas respiratorias con más de 5 micras. Además, también se ha demostrado que puede transmitirse por medio de una superficie contaminada.

Hasta el momento, se habían identificado seis tipos de coronavirus que podían transmitirse a personas: cuatro que causan el resfriado común, el del SARS (China, 2002) y el del MERS (Arabia Saudí, 2012).

Síntomas del coronavirus chino

Sin embargo, el nuevo coronavirus de Wuhan ha adquirido tal relevancia no tanto por su letalidad, clasificada entre un 2,18 y un 3%, sino por la rapidez con la que se ha extendido. Además, otra de sus singularidades es su periodo de fase asintomática, durante la cual se puede transmitir sin que se hayan manifestado los síntomas de la misma, entre los que se encuentran:

  • Tos
  • Fiebre
  • Dificultad respiratoria
  • Astenia

La expansión del virus a nivel mundial

El coronavirus COVID-19 ha superado ya los 110.000 casos registrados en el mundo. La inmensa mayoría (prácticamente el 75%) se han producido en China, donde además se han registrado 3.646 muertes. A su vez, Corea del Sur es el segundo país con más personas contagiadas, registrando más de 7.400 infectados.

Después de China, Italia es el segundo país con la mayor tasa de morbilidad a causa del coronavirus chino.

Del total de infectados, se han producido 3.875 muertes. Si bien puede parecer un dato alarmante, conviene señalar que, de los 110.355 casos registrados en todo el mundo, 62.166 han logrado recuperarse completamente, por lo que estamos ante un virus con un índice de morbilidad relativamente bajo en comparación con otras enfermedades similares.

Si comparamos estos datos con la gripe, se observa que esta última supera en gran medida la tasa de morbilidad del coronavirus, provocando 650.000 muertes al año. En el caso del COVID-19, las muertes que se han producido han estado relacionadas con una serie de criterios que han permitido a los expertos clasificar diferentes grupos de riesgo.

Grupos de riesgo

  • Personas mayores.
  • Población con diabetes.
  • Pacientes inmunocomprometidos.
  • Personas a las que se les ha realizado algún trasplante y que estén tomando inmunodepresores.
  • Pacientes con enfermedades cardiovasculares, respiratorias, hepáticas o renales crónicas.

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 Criterios de clasificación para los casos de coronavirus  

Para investigar la sospecha de un caso de coronavirus, se ha establecido una clasificación que permite diferenciar entre cuatro categorías diferentes. Para ello, se tienen en cuenta criterios clínicos (entre los que se incluyen la tos, la fiebre, dificultades respiratorias y astenia), epidemiológicos y de laboratorio.

Los criterios epidemiológicos incluyen viajes a zonas afectadas o mantener un contacto estrecho con un caso confirmado. Mientras que los de laboratorio requieren de un resultado positivo por coronavirus mediante la técnica de Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR por sus siglas en inglés).

A través de estos tres criterios los médicos pueden clasificar los casos de coronavirus entre las siguientes categorías:

  • Investigados: se incluye a todo aquel que cumpla, como mínimo, con un criterio epidemiológico y otro clínico.
  • Probables: se trata de casos investigados con resultados de laboratorio que no son concluyentes.
  • Descartados: casos investigados que arrojan resultados negativos en las pruebas de laboratorio.
  • Confirmados: son aquellos casos investigados que dan positivo en pruebas de laboratorio como el PCR.

Tratamiento

Una vez que se ha identificado un caso confirmado, los médicos deben distinguir entre los casos leves y los más graves (entre los que entrarían los grupos de riesgo mencionados anteriormente).

En los casos leves se precisa un tratamiento sintomatológico, similar al de una gripe, por medio de fármacos como Ibuprofeno o Paracetamol. Sin embargo, en casos más graves o de personas que pertenezcan a población de riesgo se deberían tomar medidas de soporte hemodinámico y respiratorio.

Precauciones a nivel general

  • Evitar viajar a zonas afectadas.
  • Mantener una correcta higiene de manos.
  • Evitar contacto con personas diagnosticadas o con sospechas de coronavirus.
  • Taparse la boca al toser o estornudar.
  • Protección de trabajadores que estén en contacto directo con personas (por medio de EPIs).
  • Acudir al hospital ante sospecha lógica.
  • Usar mascarillas.

En relación a las mascarillas, conviene diferenciar las quirúrgicas de las FFP2 y FFP3. Las primeras no protegen al portador, mientras que las dos últimas poseen un filtro que evita que ciertas partículas del exterior puedan penetrar e infectar a la persona que está haciendo uso de la mismas

Precauciones a nivel hospitalario

  • Realizar una buena historia clínica que contemple viajes a zonas afectadas, contacto con afectados y la fecha de inicio de los síntomas.
  • Enviar muestras a laboratorios.
  • Notificar los casos a las organizaciones e instituciones correspondientes.
  • Hacer un uso correcto de EPIs (bata impermeable, guantes, pantalla ocular y mascarilla FFP2 o FFP3).

Si bien se trata de una enfermedad que exige un seguimiento y un control especial, cada día numerosos expertos afirman que, en comparación con la gripe común, la tasa de letalidad de esta enfermedad es mucho menor. Sin embargo, la rapidez de su expansión, la posibilidad de contagio de persona a persona, la globalización, las redes sociales y el tratamiento de la información por parte de los medios de comunicación son los cinco factores que han conducido a esta situación de pánico generalizado en todo el mundo a causa del coronavirus chino.

 

Colaboración web de Tech de Medicina (España) para HeOn Health on line