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Friday, 16 November 2018 10:26

Una dieta baja en gluten y alta en fibra podría mejorar su estómago en forma sustancial

Escrito por HeOn Health on line
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Una dieta baja en gluten y alta en fibra cambia las bacterias en el intestino, disminuye el malestar gastrointestinal como la distensión y se relaciona con una pérdida modesta de peso, según una investigación reciente. Los cambios en la comodidad intestinal y el peso corporal se relacionan con cambios en la composición y función de las bacterias en el sistema digestivo, especialmente en el intestino, señalan los investigadores.

Cada vez son más las personas que eligen una dieta baja en gluten, aunque no sean alérgicas a ella. La tendencia ha provocado un debate público sobre si se recomiendan o no dietas bajas en gluten para personas sin alergias. Es por ello que los investigadores han estado trabajando arduamente en ello.

"Demostramos que, en comparación con una dieta alta en gluten, una dieta baja en gluten y rica en fibra induce cambios en la estructura y función del complejo ecosistema intestinal de bacterias, reduce la exhalación de hidrógeno y conduce a mejoras en la distensión autoinformada. "Además, observamos una modesta pérdida de peso, probablemente debido al aumento de la combustión corporal provocada por la alteración de las funciones bacterianas intestinales", explica Oluf Pedersen, profesor del Centro de Investigación Metabólica Básica de la Fundación Novo Nordisk de la Universidad de Copenhague y principal investigador del ensayo.

Enfóquese en una dieta baja en gluten y alta en fibra

Los investigadores llevaron a cabo un ensayo aleatorio, controlado y cruzado (cross-over) que incluyó a 60 adultos daneses sanos de mediana edad con dos intervenciones de ocho semanas que compararon una dieta baja en gluten (2 g de gluten por día) y una dieta alta en gluten (18 g de gluten por día), separadas por un período de lavado de al menos seis semanas con dieta habitual (12 g de gluten por día).

Las dos dietas estaban balanceadas en el número de calorías y nutrientes, incluyendo la misma cantidad de fibras dietéticas. Sin embargo, la composición de las fibras difería notablemente entre las dos dietas.

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Basándose en sus observaciones de los patrones alterados de fermentación de los alimentos de la bacteria intestinal, los investigadores concluyen que los efectos de las dietas bajas en gluten en personas sanas podrían no deberse principalmente a la reducción de la ingesta de gluten en sí, sino más bien a un cambio en la composición de la fibra dietética al reducir las fibras del trigo y el centeno y reemplazarlas con fibras de vegetales, arroz integral, maíz, avena y quinua.

Una advertencia para tener en cuenta

Anteriormente se ha propuesto una dieta baja en gluten para disminuir los síntomas gastrointestinales en pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales y síndrome del intestino irritable, trastornos que se producen en hasta el 20 por ciento de la población general occidental.

El presente estudio sugiere que incluso algunas personas sanas pueden preferir una dieta baja en gluten para combatir el malestar intestinal o el exceso de peso corporal.

"Definitivamente se necesitan más estudios a largo plazo antes de que se pueda dar cualquier consejo de salud pública a la población en general. Especialmente, porque encontramos que las fibras alimenticias -no la ausencia de gluten solamente- son la causa principal de los cambios en el malestar intestinal y en el peso corporal. A estas alturas, pensamos que nuestro estudio es una llamada de atención a la industria alimentaria. Libre de gluten no es necesariamente la opción saludable que muchas personas creen que es. La mayoría de los alimentos sin gluten disponibles en el mercado hoy en día carecen masivamente de fibras dietéticas e ingredientes nutricionales naturales.

Por lo tanto, existe una necesidad obvia de disponibilidad de alimentos enriquecidos con fibra, de alta calidad nutricional y sin gluten que sean frescos o mínimamente procesados para los consumidores que prefieren una dieta baja en gluten. Tales iniciativas pueden resultar clave para aliviar el malestar gastrointestinal y además de ayudar a facilitar el control de peso en la población general mediante la modificación de la microbiota intestinal", dice Pedersen.

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